Papel de algodón de 300 g
La textura del algodón recibe la tinta sin deformarse y mantiene el trazo nítido. Al enmarcar, la lámina no ondula ni amarillea en la primera temporada.
En el taller de Maria T. Marx cada lámina botánica nace de un dibujo observado con calma, se entinta a mano con rotuladores de archivo y se imprime sobre papel de algodón de 300 gramos con tintas pigmentadas que aguantan la luz. Sobre la mesa conviven bocetos, pruebas de color y papeles crema: de ahí salen las láminas sueltas, los cuadernos cosidos en tela y las tarjetas serigrafiadas.
¿Buscas una pieza concreta? Consulta la lámina «Olivo en flor» o escríbenos para un encargo personalizado.
Dudas reales de quien compra una lámina, encarga un cuaderno o prepara papelería para una boda. Respondemos con lo que hacemos, sin rodeos.
Cada diseño nace de un boceto a lápiz y se entinta a mano con rotuladores de archivo. Lo que se vende es la impresión en papel de algodón de 300 gramos con tintas pigmentadas resistentes a la luz. Si buscas la pieza dibujada original, se atiende como encargo personalizado por correo.
Sí. La cesta admite mezclar láminas individuales, packs de tres, cuadernos cosidos y sets de tarjetas. Todo se envía junto en funda rígida para que el papel no se doble por el camino.
Sí, se escribe a mano con tinta pigmentada sobre la primera página del cuaderno o en el reverso de la lámina. Conviene indicarlo al confirmar el pedido para que quede claro el texto exacto y el lugar donde debe ir.
Se atienden por correo. Cuéntanos el uso, el número de piezas y las fechas que manejas, y devolvemos una estimación de plazo antes de confirmar nada. Los proyectos editoriales y de tienda suelen requerir pruebas de color previas.
Depende del tipo de encargo y de la carga del taller en ese momento. El plazo se comunica siempre por escrito antes de aceptar el trabajo, junto con las condiciones de envío y el formato final de la pieza.
Si tu duda no aparece aquí, escríbenos desde contacto o revisa las condiciones en ayuda.
Trabajamos despacio porque el papel lo nota. Cada lámina, cuaderno o tarjeta sale de la mesa de taller con las mismas decisiones: boceto observado, entintado paciente y una impresión que aguanta la luz de una ventana durante años.
La textura del algodón recibe la tinta sin deformarse y mantiene el trazo nítido. Al enmarcar, la lámina no ondula ni amarillea en la primera temporada.
Los verdes oliva y los blancos cálidos se imprimen con pigmento resistente a la luz. Una pared con sol de tarde no descolora la pieza con los meses.
Los cuadernos se cosen con hilo encerado y lomo visto, así que se abren por completo. Dibujar o escribir hasta el centro deja de ser un incordio.
Si el pedido es un regalo, se puede añadir una dedicatoria escrita a mano al confirmar. Llega con la misma caligrafía que usamos en el taller.
Láminas y sets viajan protegidos entre cartón rígido y funda interior. El papel llega plano, sin esquinas dobladas ni marcas de humedad.
Para bodas, tiendas de plantas o proyectos editoriales se atiende por correo y se envía una estimación de plazo antes de confirmar nada.
Puedes ver el catálogo completo en las colecciones de temporada o escribir para un encargo desde la página de contacto.
Aquí van las precisiones que suelen generar dudas cuando alguien escribe por primera vez al taller. Léelas con calma: evitan malentendidos y ahorran correos.
Cada lámina parte de un boceto a lápiz hecho a mano, pero la pieza que se envía es una impresión en papel de algodón de 300 gramos con tintas pigmentadas. No es un dibujo único ni una reproducción escaneada de un original vendido: es una edición impresa a partir de ese boceto.
Se aceptan encargos para bodas, tiendas de plantas y proyectos editoriales. La conversación se hace por correo, se acuerda el motivo y el formato, y se envía una estimación de plazo antes de confirmar nada. No se abre el trabajo hasta que esa estimación esté aceptada.
La dedicatoria se escribe a mano en la pieza o en la primera página del cuaderno, según el caso. Hay que pedirla al confirmar el pedido e indicar el texto exacto. Una vez cerrada la funda rígida, no se puede añadir después.
Al ser un trabajo manual, el entintado y la serigrafía pueden presentar pequeñas diferencias de tono o de registro entre una unidad y otra. No son defectos: forman parte del proceso y no se consideran motivo de reclamación.
Las láminas y sets viajan protegidos en funda rígida para que lleguen sin dobleces. Para conservar el color, conviene mantenerlas fuera del sol directo y enmarcarlas con passepartout. Las tintas pigmentadas resisten bien la luz, pero ningún papel impreso aguanta una exposición continua sin protección.